Durante toda mi vida he estado acompañada de perros. Mi primer Montaña se llamaba Beethoven , era muy independiente, cariñoso a su manera, cuando nos veía se acercaba a saludarnos, pero después parece que se olvidaba de nosotros, pero nada más incierto nos controlaba a todos sin darnos cuenta. No conocíamos nada de la raza compramos libros y con él descubrimos que era la raza de nuestra vida. Tenía una mirada como nunca he descubierto en un perro, cuando le mirabas a los ojos era como si dentro hubiera una persona hablándote Cuando nació mi nieto, un día estábamos todos sentados en el porche, llegó una visita para conocer al niño y sin darnos cuenta todos nos levantamos para abrir la puerta y dejamos al niño solo, Beethoven estaba como siempre en el centro de la parcela debajo de una encina, donde controlaba todo, se levantó, y se metió debajo del carro del niño, cuando volvimos, salió de debajo del carro nos miró a todos y se fue a su encina de nuevo. Aquello nos marcó, debo explicar que no dejamos abandonado al niño, la distancia del porche a la puerta será de unos 80 mts aprox. Murió con tan solo tres años de un espantoso ataque epiléptico, durante 45 minutos y sin poder hacer nada. Cuando llegamos a la clínica veterinaria a las 06:45 hrs falleció.
Los perros de mi vida a los que no quiero olvidar y siempre estarán conmigo aunque de los primeros no hay fotos, Foster un mestizo comprado un domingo en el Rastro madrileño, Laika una preciosa, obediente e inteligente Pastor Alemán y mi niña a la que tuve que dormir en junio 09 por un fallo renal a sus 15 añitos
Beethoven

Dakota